Para contarles uno de los mas lindos cuentos nos situaremos en la Rusia del siglo XIX. El fuerte invierno acababa de comenzar, los tejados y patios de las casas se encontraban cubiertos por la nieve.

Cuento popular la niña de la nieve

En una de las casas, una mujer mayor contemplada el fuego de la chimenea con cierta nostalgia.

– ¿Qué ocurre querida? Te noto triste.

– Sí, estoy un tanto melancólica. Ya sabes que este tiempo me pone así. Escucho a los niños jugar entre la nieve y pienso en la ausencia de risas y calor en este hogar.

– Yo también a veces pienso en eso, pero me tranquilizo al recordar los bellos momentos que hemos pasado juntos. Además, nunca es tarde para salir a jugar un rato en la nieve.

– ¡Por favor! ¿Qué van a decir los niños al observar a dos viejecitos jugando como unos chiquillos.

– No. Nos iremos detrás de los arbustos y crearemos el muñeco de nieve más hermoso que haya existido.

Los ancianos salieron de su casa, saludaron a sus jóvenes vecinos que aún continuaban en la calle lanzándose bolas de nieve y avanzaron hasta la entrada del bosque.

En cuanto llegaron, la señora comenzó a juntar nieve y con ella formó un cuerpo del tamaño de un recién nacido. Le dibujó una pequeña sonrisa y le hizo dos bellos ojos. Súbitamente, un fuerte viento hizo que los ancianos se cubrieran el rostro.

Cuando se lo destaparon, descubrieron que el muñeco se había transformado en una niña de suaves cabellos y mejillas rosadas.

– Tápala pronto, se va a resfriar. Gritó la mujer.

– Esto debe ser un sueño. No es posible que esta niña sea real. Respondió el marido.

– Tienes razón, te pido por favor me pellizques, pues no deseo seguir viviendo en una fantasía. Le dijo su esposa.

Ambos se pellizcaron mutuamente, sin que nada de lo que estaba sucediendo sufriera el más mínimo cambio. Luego de unos minutos de profunda reflexión, regresaron a su casa con todo y la pequeña a quien llamaron cariñosamente Snegúrochka (su significado en español puede interpretarse como doncella de la nieve).

A la mañana siguiente, la pequeña había aumentado de tamaño. Ahora, sus ojos eran más grandes y de un azul más profundo que la noche anterior. En menos de una semana, la pequeña ya era capaz de llamar a los ancianos “mamá y papá”.

Evidentemente esto propició que el matrimonio dejara salir el instinto paternal que durante años había estado congelado en sus corazones. El tiempo pasó y rápidamente la primavera comenzó a modificar el clima.

Durante este periodo, los padres de Snegúrochka se dieron cuenta de que algo le sucedía.

– ¿Te sientes bien?

– Sí mamá, estoy bien es sólo que tanto calor me agota demasiado.

La salud de la niña siguió empeorándose, a tal grado que un día su padre la tomó entre sus brazos decidido a llevarla al médico, ya que no quería que algo fatal de llegar a ocurrir. Sin embargo, al ir caminando entre los verdes prados, Snegúrochka empezó a toser y dijo:

– Papá, por favor acomodarme sobre el pasto.

La niña al entrar en contacto con la grama comenzó a evaporarse poco a poco hasta que lo único que hizo fue una minúscula gotita de agua, la cual cayó sobre una rosa roja. El hombre cortó la flor y se le llevó esposa para que en la vida olvidara a la niña de la nieve.

Daniel